El carácter de Astrales llega a su máxima expresión con un Gran Reserva, ya muy difícil de encontrar en Ribera del Duero: Astrales Luma 2017. Una edición limitada de 1.390 botellas que nace como colofón a la celebración del 25 aniversario de Bodegas Los Astrales.
Se trata de un vino muy especial que representa la magnífica evolución de unas viejas viñas trabajadas con el máximo respeto. Un Gran Reserva que destaca por su capacidad de guarda, su equilibrio y elegancia tanto en nariz como en boca, además de un bonito e intenso color rojo picota.
Esta novedad de la bodega salió al mercado en mayo de 2026 y fue presentada por nuestro enólogo, Pepe Hidalgo.
El nombre ‘Luma’ hace referencia a una planta de la familia del arrayán, una especie especialmente rústica y aromática que inspira el espíritu de este vino.
Astrales Luma 2017 tiene su origen en viñas en vaso situadas en el municipio de Anguix, con más de 90 años de edad y una producción muy limitada, inferior a los 3.000 kilos por hectárea. Un viñedo singular que aporta personalidad y profundidad a este gran reserva.
La añada 2017 estuvo marcada por unas condiciones especialmente exigentes. Una brotación muy temprana fue seguida por una severa helada primaveral que redujo significativamente la producción. Sin embargo, esta menor cosecha se tradujo en una mayor concentración y calidad, así como en una destacada aptitud para el envejecimiento, cualidades que hoy se reflejan en el vino.
Su elaboración y crianza han estado orientadas a expresar todo su potencial. Astrales Luma 2017 permaneció dos años en barricas de roble francés de grano extrafino y completó posteriormente seis años de reposo en botella, alcanzando así la categoría de gran reserva. Una tipología poco habitual en Ribera del Duero y que pone de manifiesto la capacidad de guarda y evolución de este vino.

Nota de cata
A la vista presenta un atractivo color rojo picota de intensidad media-alta, con ligeros tonos teja característicos de su evolución.
En nariz se muestra intenso y expresivo, con aromas de frutos negros y rojos acompañados de notas especiadas de canela, cedro y regaliz, junto a matices vegetales que evocan el entorno del viñedo, como la retama.
En boca destaca por su armonía y equilibrio. Es un vino fresco, potente y elegante al mismo tiempo, con un recorrido largo y complejo. Sus taninos, perfectamente pulidos, prolongan las sensaciones en el paladar y contribuyen a una experiencia especialmente placentera. El final es persistente y muy aromático. ¡Salud!